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jueves, 11 de diciembre de 2008

"Las Farmacias de cadenas defienden su imperio sobre el concepto de libre competencia, sin embargo ha quedado demostrado que ni eso respetan"

Una de las grandes razones que defendía el desenfreno comercial de las cadenas de farmacia en nuestro país, era la defensa del "libre emprendimiento empresarial basado en la libre competencia". Sin embargo, tras la acusación de la Fiscalia Nacional Económica, queda más que claro que son las cadenas de farmacia las que han basureado tal principio el pilar de defensa de muchas de sus supuestas políticas de colusión empresarial y uso irracional del medicamento. Lo peor: el abuso es con los medicamentos de prescripción ética es decir que necesitan receta médica...¿Quién defiende al consumidor?.

Todo el mundo sabía...principalmente aquellos pacientes que bajo la ilusión de "cotizar precios" se lanzaban de esquina en esquina entrando a diversos locales de las tres grandes cadenas de farmacia (FASA, Salcobrand, Cruz Verde) y encontrándose que usando la tarjeta de cliente frecuente, la de crédito, la gold card y la de Peter Pan, milagrosamente todos los precios eran los mismos.

Esa es la colusión. La colusión empresarial para lucrar con la salud de las personas y obtener millonarios excedentes, ya que el alza de precios al consumidor no iba aparejado de un aumento de costos en los precios de los medicamentos sino que al contrario, muchas veces los laboratorios habían bajado los precios base de los medicamentos, como se ve en la figura inferior los precios de compra para las farmacias no variaron mayormente, pero los precios al consumidor subieron en exceso y concertadamente.


"LO MÁS CUESTIONABLE ES QUE LOS PRECIOS MÁS ELEVADOS CORRESPONDEN A MEDICAMENTOS QUE TIENEN PÚBLICO CAUTIVO, ES DECIR, LOS QUE SE VENDEN CON RECETA MÉDICA"

Hipoglicemiantes para la diabetes, Anticonceptivos para la mujer, Acido fólico indispensable para la mujer embarazada, antihipertensivos, entre otros, eran los medicamentos con mayores alzas que acusa la Fiscalia Nacional Económica, lo que configura un escenario preocupante ya que no son medicamentos que la gente pueda suspender de un día para otro y menos cambiarlo por otro similar debido a la inexistencia de bioequivalencia en nuestro país.

Si a lo anterior sumamos que las cadenas abarcan un 93% del mercado de venta de medicamentos en nuestro país el escenario se vuelve más oscuro, ya que significa que los pacientes y la población en general no tienen prácticamente otra alternativa.

Por tanto, si bien es un problema que ha sido abordado desde la perspectiva económica, es realmente un problema de corte sanitario, que debe llevar a las autoridades a tomar las cartas de una vez por todas, ya que estás prácticas hablan de la necesidad urgente de proteger a los consumidores y pacientes de estos oligopolios que hacen y deshacen a costa del acceso de medicamentos de la población.

ESTE CASO COMIENZA A DERRUMBAR LA GRAN MENTIRA ESGRIMIDA POR LAS CADENAS QUE SU CONSTITUCIÓN Y CRECIMIENTO HA TRAÍDO BENEFICIOS PARA LA POBLACIÓN.

Esta denuncia del ente fiscalizador, sumado a las vergonzosas prácticas denunciadas durante este año por diversos medios de comunicación sobre la supuesta negación de medicamentos genéricos, creación de bases de datos ilegales de pacientes por fotocopiado de recetas, coimas a facultativos prescriptores entre otras prácticas comienzan a dejar en claro el verdadero efecto que está provocando en nuestro país el modelo de farmacia oligopólica de cadena.

Estás prácticas en cierta forma eran defendidas por muchos, incluso por muchos profesionales farmacéuticos en el seno de organizaciones gremiales colegiadas, bajo la premisa de los beneficios que ha tenido para la población en términos de precios, competencias y cobertura.

Pero ya ha sido demostrado que los beneficios no son tales, sino que ahora las grandes cadenas son objeto de cuestionamiento por precisamente, los precios, la cobertura y la falsa competencia que no es sinónimo de tener muchos locales y ponerse de acuerdo en los precios.

Si bien hay asuntos reñidos con las normas económicas, se debe tener en cuenta y debe preocupar más aún, que estas cadenas y sus practicas pueden estar privando o distorsionando las terapias medicamentosas de muchos chilenos y tal efecto es inaceptable, debe ser perseguido y castigado. Por otra parte los organismos sanitarios deben tomar ahora ya las medidas correspondientes a evitar estás prácticas antisanitarias.



lunes, 6 de octubre de 2008

¿En que nos hemos convertido?

"Hemos pasado de ser el profesional que preparaba medicamentos, que informaba a los pacientes/clientes sobre su tratamiento, el profesional al cual la gente acudía para resolver sus dudas relacionadas con medicamentos, un educador sanitario de gran prestigio social imprescindible en la sociedad; a un promotor indirecto de ventas, un coordinador administrativo, un jefe de un local comercial que tiene gente a su cargo, en donde la mayoría de la población ni siquiera sabe que existe y que mantiene su puesto solamente porque la legislación así lo estima conveniente por ahora." En un artículo interesante, se invita al debate constructivo frente a una particular mirada de nuestra realidad.


Por Sergio Bazáes Latrille- Licenciado en Farmacia U. Chile para www.lafarmaciachilena.cl

La salud de las personas ha sido desde siempre el gran desafío de los químicos farmacéuticos. El origen de la medicina en la edad antigua nace bajo el interés de un grupo de estudiosos por encontrar y preparar sustancias que al ser administradas a personas enfermas, permitieran recuperar la salud perdida y/o mejorar la calidad de vida. Dicho interés en el transcurso de la historia, va esculpiendo y dando forma a la profesión científica y sanitaria de Farmacéutico (Farmacia), conocida y ejercida mundialmente.

El farmacéutico siempre se ha caracterizado por ser un garante de la calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos en todas sus etapas, desde que estos se elaboran hasta que se dispensan entre la población. Sin embargo, la naturaleza de su campo y oficio está sujeta a los escenarios sociales de cada ubicación espacial y temporal.

En esta discusión se hará un breve barrido por los matices que ha ido tomando el farmacéutico y su “entorno” en el transcurso del tiempo, ahondando específicamente en la metamorfosis ocurrida como consecuencia del último cambio económico, político y social que da un vuelco a los escenarios sociales de Chile.

En épocas remotas, los curanderos encontraban solución a las enfermedades haciendo uso de productos naturales de origen vegetal, animal y mineral, los cuales serían posteriormente preparados y elaborados para ser administrados a las personas que lo requerían. Posteriormente con la aparición del concepto de mercado, los fabricantes de preparados terapéuticos fueron adquiriendo reconocimiento público, lo cual les permite asentarse en distintos lugares establecidos o actuales llamadas “farmacias”.

Haciendo mención a lo que ha ocurrido en nuestro país, con la adopción del modelo político neoliberal hacia mediados de los años 70`, las farmacias han sufrido una serie de modificaciones. En cuanto a política, el gobierno deja las puertas abiertas a las empresas privadas para que compitan sin restricciones y de esta manera poder mantener y expandir sus productos y ganancias. Los precios de los medicamentos antes controlados de forma equitativa, van a depender de las estrategias de marketing de sus respectivas organizaciones, que a su vez adquieren la facultad de implantar tantas sucursales como les sea conveniente. Por otro lado y en coherencia con una de las prioridades básicas de toda empresa privada, el fin último de las farmacias de cadena es el lucro y en segundo plano el bienestar de sus clientes y trabajadores; por lo cual el farmacéutico pasa a ser, bajo la mirada social, no más que un empleado necesario para asegurar la permanencia y enriquecimiento de la empresa.

En Chile y particularmente en Santiago han desaparecido casi todas las farmacias independientes de propiedad de Químico Farmacéuticos o las farmacias que operaban bajo el sistema de sociedad encomandita. A su vez, se abolió la ley del circuito lo que dio pie para que las grandes cadenas de farmacia pasaran a controlar el mercado farmacéutico.

Todo lo anteriormente mencionado no deja de modelar también las propias expectativas del profesional farmacéutico en formación o periodo laboral. En primer lugar, el farmacéutico debe quitarse la insignia que lo identifica como un trabajador para la salud de la gente, para ponerse una nueva insignia: la del nombre de la empresa comercial a la cual pertenece. En segunda instancia, el profesional, sin identificación alguna con su labor, se sienta a la espera de un trabajo estable y monótono, que le permita un sueldo aceptable para vivir con sus necesidades básicas cubiertas, sumado a algunas comodidades.

Los ideales que antiguamente buscaban los químicos farmacéuticos al abrir un local de farmacia de su propiedad, distan enormemente de los fines que persiguen actualmente los dueños de las grandes cadenas farmacéuticas, quienes a costa de engrandecer su empresa, maximizan las utilidades a como de lugar, muchas veces llegando al límite y transgresión de lo que se establece en la legislación chilena.

Hoy en día ya no se realizan preparados oficinales ni magistrales en las farmacias, estos últimos están a cargo de laboratorios especializados y bien equipados pertenecientes a las mismas cadenas de farmacia.

En este contexto ¿Dónde queda el espacio para la vocación del farmacéutico y el interés por trascender los límites del conocimiento y ejecución que la empresa pone como requisito? ¿Qué sentido tendría el estudiar más y actualizarse continuamente, si lo que la farmacia le pide es ser el gerente o jefe de un local bajo un concepto de “venta de salud”, tal y como podría ser el gerente de una tienda de ropa?

Resulta curioso hacer una comparación entre actuales farmacias rurales y remotas farmacias tradicionales. En ambas el farmacéutico es y era para la gente, el “doctorcito”, no “el que más sabe” de la farmacia. “Doctorcito”, esta sencilla palabra engloba una serie de connotaciones: cercanía, confianza y vocación por la salud de la gente. El farmacéutico en zonas urbanizadas, por el contrario, no es más que un pequeño engranaje invisible y fácilmente reemplazable, que forma parte de una gran maquinaria cuyo último fin es el lucro.

Teóricamente, la principal labor del químico farmacéutico es hoy en día la correcta dispensación de medicamentos a la población; vale decir, hacer una entrega informada de los medicamentos, resolver las dudas que los pacientes puedan tener en cuanto a su uso, consultas con respecto al tratamiento farmacológico que deben seguir e incluso sobre la misma enfermedad que padecen. Todo esto se resume en realizar correctas intervenciones, una buena atención farmacéutica.

Lamentablemente, lo antes mencionado no es lo que vemos hoy en día. Del otro lado del mesón de la farmacia nos podemos encontrar con un arquetipo de profesional frustrado, el cual ha ido olvidando todo lo que alguna vez aprendió sobre medicamentos, ya que en estos momentos cumple una función netamente administrativa. El químico farmacéutico es presionado por los supervisores de las grandes cadenas de farmacia para que el local incremente las ventas, se le exige venta de productos adicionales a los que el cliente/paciente lleva, se le hace hincapié para que este logre incrementar la venta de productos seleccionados por la empresa, en donde debe hacer lo imposible para promocionar la tarjeta de crédito propia de la cadena y fomentar el pago a través de esta modalidad. El mayor énfasis que recalca la empresa sobre el farmacéutico es que el local al cual fue asignado venda lo más que pueda, presión que se ejerce también sobre los vendedores quienes deben hacer lo posible, lo imposible y hasta lo impensable para cumplir con las altas metas que la empresa impone.

El farmacéutico tiene su tiempo destinado a hacer los inventarios, realizar arqueos del dinero con el que cuenta el local, hacer manejo de sencillos, cambiarles dinero a los vendedores cada vez que estos lo requieran, ingresar al sistema la mercadería que llega, devolver productos en mal estado, revisar cual va a ser la oferta de la semana, incentivar a los vendedores para que ofrezcan los productos que van a estar en promoción, llevar un análisis diario de lo que venden los locales de la competencia más cercanos, entre muchas otras.

A esto se suman los problemas inevitables que se tienen con el personal de la farmacia. Esto trae como consecuencia que la atención farmacéutica pase a segundo plano, que no alcance el tiempo para realizarla, que esta pase a ser poco abordada, que se realice bajo condiciones paupérrimas. La mayoría de las dudas y problemáticas del cliente conformista, son abordadas por los vendedores. Es muy poca la gente que solicita conversar con el farmacéutico.
Y aunque de disposición por parte de este último se trate, la farmacia tiene asignada para el farmacéutico una labor mucho más lejana a la gente y cercana al buen funcionamiento del local.

Como si esto no fuese ya suficiente, las farmacias en general no cuentan con un espacio apropiado para realizar una atención como es debido, no existe la privacidad ni la tranquilidad necesaria para entablar un clima de confianza y de apertura en el cual el paciente logre resolver no a medias sino a totalidad sus dudas.



En la mayoría de los locales de farmacias de cadena la atención al paciente se realiza en el mismo mesón de ventas, se nota la prisa del farmacéutico, y esto no es, creo, por falta de vocación, sino más bien, porque en las farmacias privadas de cadena se realza la importancia hacia la administración, hacia la ganancia, hacia las ventas y no hacia la salud del paciente.

Las farmacias de cadena operan de una manera netamente comercial, en donde el establecimiento pasa a ser un punto de venta y no un centro de salud como idealmente debería ser. Los medicamentos pasan a ser sólo productos, bienes comprables.

Lamentablemente el Químico Farmacéutico se encuentra entre la espada y la pared, ya que por un lado los supervisores de la cadena de farmacia exigen que el local obtenga la mayor cantidad de ventas posibles, exigen una meta para alcanzar, en donde si esta se logra le dan bonos al farmacéutico subiéndole el sueldo.

A los auxiliares de farmacia, que son buenos promotores de venta, les dan bonificaciones si venden productos de laboratorios determinados, muchos de ellos, de dudosa calidad.

A mi parecer no les interesa que se resuelvan problemas de salud relacionados con medicamentos, que se practique una atención farmacéutica de calidad, sólo les importa que la farmacia gane la mayor cantidad de dinero posible. Por otro lado están los principios del químico farmacéutico, en donde se le enseña en la universidad que la atención al paciente es lo más importante, en donde la salud de este debe ser la principal preocupación.

Entonces, puede resultar bastante deprimente y frustrante egresar con un título muy difícil de obtener y llegar a una farmacia en donde las cosas son muy distintas al enfoque que hace la universidad.

En resumen, hemos pasado de ser el profesional que preparaba medicamentos, que informaba a los pacientes/clientes sobre su tratamiento, el profesional al cual la gente acudía para resolver sus dudas relacionadas con medicamentos, un educador sanitario de gran prestigio social imprescindible en la sociedad; a un promotor indirecto de ventas, un coordinador administrativo, un jefe de un local comercial que tiene gente a su cargo, en donde la mayoría de la población ni siquiera sabe que existe y que mantiene su puesto solamente porque la legislación así lo estima conveniente por ahora.





miércoles, 23 de julio de 2008

TVN emite crítico reportaje sobre cobros de cadenas para la ubicación de los medicamentos en el mesón.


Un crítico reportaje sobre el cobro que realizan las cadenas de farmacia a los laboratorios por concepto de ubicación de sus productos farmacéuticos en el mesón, realizo TVN. Estos cobros serían una de las causas del incremento de precio de los medicamentos lo que se traspasaría completamente a los pacientes.

Revisa el video aquí.




Sin embargo, hay un punto en el reportaje que llama mucho la atención y que se relaciona con la posible insinuación de uno de los entrevistados, sobre que da a entender que "sacar los medicamentos de Venta Directa fuera del mesón abarataría los costos", afirmación totalmente imprecisa ya que en las góndolas también se cobra por la ubicación de productos. ¿Simple coincidencia o equivocación?. Juzgue usted mismo. Sin considerar el problema sanitario que eso significaría.

También resaltan las declaraciones del presidente del Colegio Medico "En las Farmacias no hay Dios ni Ley."

Se aceptan opiniones en la sección comentarios...

viernes, 13 de junio de 2008

"Crear almacenes como se quiere solo será transferir riqueza de un oligopolio a otro".


En la prensa se comenta como la gran solución para bajar precios y aumentar la competencia la creación de almacenes farmacéuticos de una forma totalmente desregulada, sin embargo, esto sólo significará una transferencia de riqueza de un oligopolio a otros. Como se propone actualmente lo más seguro que las Farmacias se convertirán en almacenes para rebajar costos operativos, y los grandes supermercados generarán sus propios almacenes. Este esquema NO favorecerá ni la competencia, ni el acceso, ni la oferta, ni los bajos precios. Afirmar lo anterior significa mentirle al país para solamente abrir la participación para otros oligopolios comerciales que en nada ayudaran a la gente. Hay que buscar otras opciones.


Si analizamos las notas aparecidas en la prensa nacional sobre los excesivos precios que cobran las farmacias de cadena a los consumidores, como sus actitudes oligopólicas en el mercado de los medicamentos son identificables desde el punto de vista de los consumidores tres grandes problemas:

- Falta de Competencia.
- Inequidad en la cobertura geográfica.
- Precios altos y colusión oligopólica.

¿Solucionan estos problemas los almacenes farmacéuticos, tal como se están pensando? No. Porque sóli significará una transferencia de riqueza entre oligopolios, es decir, las grandes cadenas convertirán muchos de sus "locales" a almacenes (lo que tendrá un gran impacto social)y entrarán al mercado grupos como Cencosud y D&S entre otros a través de su cadena de supermercados que en nada solucionarán los problemas anteriormente identificados.

Es más, habrá escacez de farmacias que poseen todo el arsenal terapéutico y es muy probable que se agrave aún más las distancias que deberá recorrer una persona para encontrar sus medicamentos, ya que los almacenes tendrán una parte limitada de ellos.

Como vemos en la figura, la apertura para contar con almacenes farmacéuticos tal como se propone, solo significará:

- Abrir la participación para otros grandes conglomerados económicos (Hambrientos de entrar al "buen negocio de los medicamentos".)
- Transformación de las actuales cadenas de farmacia en cadenas de almacenes.
- Nula solución a los problemas de precios, cobertura, y competencia.


















Quien dice que estos nuevos oligopolios que se formen no se pondrán de acuerdo de nuevo en los precios??..Quien le asegura a la Sra. Rosa que se le pondrá un almacen cerca de su casa ??..Nadie. Con la normativa que se pretende instaurar actualmente...Nadie.

Los farmacéuticos nos vemos en la obligación de esclarecer esta gran mentira que se le está "vendiendo" a la población, pero por otro lado también tenemos que ser capaces de presentar otras propuestas que sean una alternativa al actual modelo oligopolíco de las cadenas de farmacia, ampliamente cuestionados por la población.

Esta propuesta debe contener cualidades como asegurar la competencia, la cobertura, precios más bajos y la presencia profesional. También debe considerar de forma importante la participación del estado y la creación de al menos dos nuevos canales de acceso a medicamentos por parte de la población...

CONTINUARÁ...

Que harías tú, San Juan Leonardi??

San Juan Leonardi fue un farmacéutico de la Toscana, que se dedicó a estudiar y a ejercer la farmacia debido a una necesidad personal de ayudar a los enfermos y necesitados del pueblo de Lucca y alrededores. "Ayudar a los dolientes de cuerpo y espítritu", nada muy lejano de lo que involucra hoy al medicamento y su acción. Pero..hoy en día,al ver lo que sucede por ejemplo en nuestro país...que haría el patrono de los farmacéuticos??..

No profeso la religión católica ni pretendo imponer Santos a nadie. Sin embargo creo que existen ejemplos de personas que han tenido actitudes destacables frente al mundo, que trascienden los años y producen admiración que valen la pena ser rescatados y recordados. Más aún cuando aquellos ejemplos de vida nos puedan servir para reflexionar y pensar frente a lo que vivimos actualmente.

En ese sentido, independiente de la religión proveniente y de la iglesia patrocinante, creo que San Juan Leonardi es un personaje destacable, Farmacéutico de acción y devoción, recientemente denominado como "patrono de los farmacéuticos" debido a sus actos terrenales.

¿Pero que harías tu, San Juan Leonardi, frente a la pérdida de valores y el lucro exacerbado que pareciera dominar nuestra actividad?¿Que le dirías a un estudiante de farmacia?¿Que le dirías a un profesional?...

¿Habrías podido ser farmacéutico o ayudar a los más pobres sin haber sido castigado o perseguido por los mercaderes modernos?

Espero que sí, porque a veces el saber que otras personas han podido hacer algo sin importar su magnitud, nos anima a poder actuar y a ser valientes, elementos necesarios para los farmacéuticos actuales, en especial los chilenos.

Creo que San Juan Leonardi habría dicho no a los almacenes (por lo menos a como han sido conceptualizados hasta ahora) y no a los oligopolios farmaceúticos que lucran en exceso con los enfermos, los sanos, los trabajadores, los proveedores incluso los farmacéuticos.

Frente a todo lo que se nos viene:

Que San Juan Leonardi, nos ayude!!!... y ojalá levante a los farmacéuticos.



lunes, 9 de junio de 2008

Sernac y medicamentos...una reafirmación que los medicamentos son un bien de consumo


Este lunes en dos canales de televisión aparecieron notas relacionadas con los precios de medicamentos de las grandes cadenas de farmacia y el posible envío de una iniciativa de ley que podría abrir las puertas a un modelo de farmacia estatal. ¿Es realmente la solución al problema? ¿Por que se enfoca desde el punto de vista del SERNAC la defensa del cliente y no asume el MINSAL su responsabilidad en este tema sanitario con respecto a los pacientes?


Desde la desregularización del antiguo sistema de farmacias en donde sólo un farmacéutico podía ser dueño de una farmacia y no podía ubicarse una en un radio de 400 mts de la otra, las farmacias en Chile se rigen bajo las normas del libre mercado y por ende, los medicamentos.

Han proliferado desde aquel entonces las farmacias de cadena que actualmente dominan un 93% del mercado y que situan su quehacer de forma lícita dentro del marco legal existente, sin mayores regulaciones sobre los precios, ubicación y propiedad. En la premisa de todo sistema de libre mercado en donde se espera que sea el mismo mercado el que regule. Ya las farmacias independientes y el libre ejercicio del profesional químico farmacéutico son parte del pasado.

Sin embargo en la actualidad no son pocas las voces que se alzan en contra de este sistema que según algunos, ha optado a tranformarse en oligopolios comerciales en donde existe colusión de precios y verticalidad en la cadena de distribución.

¿Que pasó con la promesa de mayor acceso a medicamentos y bajos precios sobre la cual se fundó la entrada del sistema de cadenas de farmacia?...

¿Deben estar los medicamentos y el acceso de la población a ellos solamente bajo las reglas del libre mercado?

No, claramente no y hoy en día la población se comienza a dar cuenta...y a exigir que el estado tome cartas en el asunto.

NO DEBE SER EL SERNAC, SINO EL MINSAL.

Como podrán ver en las notas periodísticas de este artículo, las acciones del estado y las solicitadas por los diputados solo se refieren a una labor del Sernac, lo que constituye un camino poco eficaz y equivocado. No estamos hablando de verduras, ni ropa , ni dulces sino que de medicamentos, elementos esenciales en el exito de terapias y la recuperación de la salud. El que una persona acceda a un medicamento de menor calidad o simplemente no pueda acceder a él por su elevado precio no es un problema económico, sino que constituye un problema de Salud ineludible.

Los diputados y las autoridades al tomar este camino, simple y que no ataca los problemas de fondo, reafirman al medicamento como un bien de consumo, entregándole al sernac las atribuciones fiscalizadoras cuando debiesen ser los organismos sanitarios quienes debiesen tomar las acciones pertinentes.

¿FARMACIAS ESTATALES DE CENABAST?


En muchos países existe esta modalidad en donde el estado en zonas sin cobertura de farmacias abre recintos con recursos estatales, no es una idea nueva. Sin embargo, estas políticas se realizan dentro de un marco de funcionamiento distinto en donde la actividad de las farmacias y el medicamento se regulan bajo un sistema sanitario donde el medicamento no se considera como un bien de consumo ni priman las leyes de libre mercado sobre la actividad de las farmacias.

Es una iniciativa interesante y que podría llenar los vacíos que actualmente existen en el sistema de cobertura de farmacias, sin embargo no puede constituir un recinto precario ni que tampoco venda a diestra y siniestra medicamentos. Debe ser una farmacia constituida de buena forma y que cumpla verdaderamente con la condición de venta, buena atención y con presencia profesional.

Sin embargo pese a lo entusiasmante de esta idea, creo que se debe comenzar por que el estado a través del MINSAL asuma un verdadero papel regulador, con reglamentos y fiscalización adecuados, cosa que no existe hoy.

El implementar un sistema estatal sin una regulación adecuada y solo como respuesta a los altos precios de los medicamentos es una solución rasca, que puede ser un foco de conflicto con el sector privado que se puede traducir en despidos masivos, disminución de remuneraciones y el daño a un sector productivo del país que indiferente que si nos gusta como funciona , existe y da empleo a numerosos trabajadores. Hay que ofrecer soluciones que vayan dirigidas en beneficio de los pacientes y no a conforntar a un sector productivo contra el estado.

Si el medicamento es un bien de consumo el estado tiene todas las de perder si inicia una política de este tipo, sin embargo si la cosa cambia; si es que aquello se realiza bajo un modelo en donde el medicamento es un bien social fundamental para la recuperación de la Salud el estado sí podría desarrollar con exito un sistema público.

Lo más adecuado, sería comenzar entonces situando al medicamento como un bien social con todo lo que eso significa, bajo esa premisa regular el mercado de farmacias permitiendo una mayor competencia y transparencia, conjuntamente terminando con los incentivos perversos para la venta irracional de medicamentos en la que parece basarse actualmente. Despúes de ese "rayado de cancha" necesario, se podría comenzar a trabajar en ubicar en aquellas zonas sin cobertura un sistema estatal eficiente y competitivo que suplementaría las deficiencias de ese nuevo modelo.

Pero para eso, se necesita un estado involucrado y que realmente se esfuerce en tomar un rol regulatorio y para ello se deben construir políticas públicas desde el Ministerio de Salud y no del Servicio del Consumidor.

martes, 27 de mayo de 2008

Intercambiabilidad de medicamentos en Chile: Una deuda con la población.

Actualmente en nuestro país, ni el profesional médico (prescriptor) como el farmacéutico (dispensador) pueden asegurar al paciente en base a pruebas objetivas la intercambiabilidad de un medicamento. Sin embargo para los chilenos es una práctica arraigada el solicitar en la farmacia el cambio de la prescripción motivada principalmente por motivos económicos. Sin embargo el paciente desconoce muchas veces si el medicamento de mayor o menor valor ofrecido produce el efecto terapéutico, cosa que ni el farmacéutico le puede responder fehacientemente. La situación antes descrita contiene dimensiones que no han sido abordadas efectivamente en nuestro país; el acceso a medicamentos de calidad, la inexistencia de medicamentos equivalentes terapéuticos, los monopolios farmacéuticos productivos y comercializadores, y el acceso a medicamentos a precios razonables para la población.


Cuantas veces se escucha la siguiente frase en una farmacia realizada a un auxiliar o muchas veces al farmacéutico: “¿y no tiene otro más barato que sea lo mismo?... Una difícil pregunta y que lamentablemente en Chile no tiene respuesta.

Uno de los grandes vacios de la política de medicamentos que se practica hoy en nuestro territorio, en donde el único parámetro que existe hoy actualmente de manera incipiente es el que le da la experiencia clínica al médico, pero que pone en riesgo a muchos pacientes que hoy en Chile acceden a medicamentos de calidad no asegurada frente a la existencia de equivalentes terapéuticos e incluso de medicamentos elaborados sin certificación de calidad (Buenas prácticas de Manufactura).

En el otro lado de la moneda se presentan las motivaciones y comisiones que “recompensan” al gremio médico, auxiliares de farmacia y farmacéuticos por prescribir, recomendar y de frentón cambiar las recetas que muchas veces llegan a una farmacia. Práctica también frecuente, por la cual se obtienen ingresos y premios económicos, pero que sin embargo son éticamente cuestionables ya que lo que se ofrece como alternativa no es un equivalente terapéutico, por tanto no sabemos con certeza si será mejor o peor en el cumplimiento del objetivo terapéutico.

Actualmente podemos distinguir 3 tipos de categorías de medicamentos en nuestro país, los denominados genéricos, los genéricos de marca o similares y los medicamentos de marca innovadores.

En muchos países, principalmente desarrollados, genérico es sinónimo de intercambiable, es decir es equivalente terapéutico, lo que se avala con estudios de bioequivalencia y/o biodisponibilidad. Nuestra realidad es muy distinta y llamamos “genérico” a aquel medicamento que se llama por la denominación común internacional por ejemplo “Nimodipino”. Un medicamento genérico no necesariamente entonces es una alternativa equivalente al medicamento de marca innovador (creador o inventor).

Por otro lado los genéricos de marca o similares son medicamentos copia del innovador a los cuales se les denomina con un nombre de fantasía, siguiendo el caso anterior por ejemplo Regertal (lab. tecnofarma) pero no necesariamente al igual que el anterior cumple con ser equivalente terapéuticamente.


El medicamento de marca o innovador es aquel que es el original producto de la investigación de un laboratorio en particular y siguiendo el caso anterior Nimotop (Lab Bayer).

Sin embargo las diferencias entre el valor de uno u otro son abismantes:

Nimodipino $1.090
Regertal $10.550
Nimotop $19.990

Si lo llevamos al mercado farmacéutico chileno nos encontraremos con las siguientes cifras:




En unidades, los medicamentos genéricos obtienen son los que ocupan la mayor participación cuando hablamos del número de unidades vendidas (casi el 40% del total de unidades), sin embargo por su menor precio ocupan una muy baja proporción en términos de valores (menos del 10% total).

Esto claramente nos indica la preferencia de un grupo de la población por este grupo de medicamentos, obviamente por razones económicas y de poder adquisitivo de las personas, pero ¿podemos asegurarle a la población que son igualmente efectivas sus terapias medicamentosas en comparación con el innovador? No. Y si la persona invierte un poco más y utiliza el genérico de marca o similar, ¿podemos asegurarle la efectividad al igual que el caso anterior? Tampoco.

Esta situación da cuenta de la inequidad y desigualdad que existe en nuestro país cuando hablamos de acceso y calidad de medicamentos por parte de la población.

Volviendo a la pregunta inicial “¿y no tiene otro más barato que sea lo mismo?”, No, lamentablemente señora si a Ud. Le han prescrito el medicamento innovador no tengo como asegurarle que este otro más barato, genérico o similar, sea equivalente al anterior.

Claramente hay una deuda pendiente, y se deben buscar las estrategias para que al menos en los medicamentos con márgenes terapéuticos estrechos o alta variabilidad interpersonal asegurar la intercambiabilidad, en equilibrio con el costo/beneficio para tampoco producir un incremento importante en los precios finales de muchos medicamentos.

Continuaremos desarrollando este sensible tema en una próxima entrega.

- Estrategias estatales en la política nacional de medicamentos.
- Realidades en América latina.
- ¿GMP o bioequivalencia?

jueves, 15 de mayo de 2008

Un apetito insaciable, el triunfo del lucro sobre la protección sanitaria.


Artículo escrito por el Prof. Vergara que hace una fuerte crítica a como el lucro ha tomado un papel preponderante en la actividad farmacéutica por sobre los principios sanitarios.

Si bien fue sorpresiva la decisión del Ministerio de Salud que dejó desregulada la instalación de los Almacenes Farmacéuticos, no es éste un hecho inaudito si se observa un proceso impulsado por algunas empresas farmacéuticas productoras y comerciales que tienen por objetivo sacar los medicamentos de las farmacias y alejarlos del control y vigilancia del farmacéutico.


Por Dr. QF Hernán Vergara *

En Europa, donde la farmacia tiene una sólida connotación profesional, hace ya varios años está operando una organización llamada “Self Med” que propicia el paso de un mayor número de medicamentos de prescripción a la categoría de venta sin receta. Detrás de esta idea, que “Self Med” justifica como una forma de liberar recursos médicos para una mejor atención de problemas sanitarios de mayor gravedad, está el afán de aumentar las utilidades a través de la venta libre de los llamados medicamentos sintomáticos y de paso aprovechar que estos productos no tienen restricción publicitaria.

Con frecuencia se presenta el modelo “drugstore” de Estados Unidos como un paradigma, cuidándose mucho de reconocer que en ese país se gastan cada año millones de dólares para remediar los males que origina el uso no racional de fármacos en un sistema de consumo abierto. Muchos de los medicamentos OTC tienen una inocuidad dudosa que es motivo de reparos de parte de profesionales e investigadores del mundo de la salud.

Es el modelo neoliberal globalizado el que pretende incorporar a su dominio productos que deben ser tratados como bienes sociales y no como artículos de consumo comercial. Los que así actúan son los mismos que quieren que la gente acceda a los medicamentos en “puntos de venta” y no en “centros de salud”.

Donde se ponga el tema en observación se apreciará una fuerte arremetida de las grandes empresas farmacéuticas para modular tanto la producción como la comercialización de medicamentos en la forma más desregulada posible.

En España, por ejemplo, ha prosperado una ley de reciente dictación, la llamada “Ley de Sociedades Profesionales” a través de la cual se pretende habilitar la participación de capitales ajenos (hasta en un 25%) en la propiedad y funcionamiento de las farmacias.

Ello ocurre en un país donde a lo largo de siglos se desarrolló un modelo ideal de farmacia con la más plena satisfacción de los pacientes. Allí existe el dominio (propiedad) de la farmacia exclusivamente en manos del farmacéutico, ninguno puede ser propietario de más de un establecimiento, se respeta la distribución territorial de farmacias según necesidades sanitarias y los precios están sujetos a normas establecidas por la seguridad social.

El farmacéutico español cuenta con la máxima identificación social, respeto y reconocimiento de parte de la ciudadanía. Por eso se ha elegido el mayor bastión farmacéutico para destruirlo y con ello poner todo el mercado farmacéutico europeo bajo el control de las grandes compañías. La presión es también muy fuerte en los países nórdicos cuya conducta farmacéutica es muy similar a la de España y en otros países donde el farmacéutico es un referente imprescindible en la materia.

El movimiento en cuestión funciona en base a organizaciones obsecuentes y en muchos casos a otras manejadas directamente. Hay una fuerte movilización por la llamada Armonización Regulatoria que no es otra cosa que adecuar las normas nacionales a las dictadas por la ICH (Internacional Conference of Harmonization). Cada vez se exigen registros sanitarios más rápidos, validación universal de estudios clínicos propios y la inclusión de cláusulas de protección para sus productos en los tratados comerciales, aún poniendo en riesgo la debida atención sanitaria de los habitantes de los países signatarios de menor desarrollo.

Ha habido voces que se han levantado para paliar el efecto de estos apetitos insaciables. La OMS ha debido poner en marcha el programa de “drogas huérfanas” para asegurar el acceso a medicamentos que no tienen buenos réditos comerciales. El papa Juan Pablo II, a su vez imploró reducir los precios de los fármacos contra el SIDA.

Estas y otras intervenciones fueron obligadas por el desenfreno que quedó evidenciado, por ejemplo, en las declaraciones de un ejecutivo de un laboratorio alemán que el día de su jubilación expresó que se iba con una deuda al no poder crear fármacos para sanos. Hoy éstos ya existen.

Chile ha sido elegido como “banco de prueba” para que como “cabeza de playa“ abra otras posibilidades en los países de la región. La elección podría explicarse por el desarrollo que ha alcanzado el modelo de libre mercado en nuestro país y por el acelerado proceso de marginación de su gestión profesional que ha sufrido el farmacéutico chileno desde la desregulación de 1981.

Para nadie es un misterio que el farmacéutico está confinado a una gestión cada vez más intensa en el área administrativa y obligado por objetivos puramente lucrativos como es el cumplimiento de metas de venta. Es lo que sucede en las farmacias de cadenas donde el personal dependiente se mueve, contrariando muchas veces las órdenes del director técnico, en la búsqueda de su remuneración que la construye con una precaria renta base, sólo incrementada por las bonificaciones derivadas de las ventas y promociones.

La velocidad de rotación que el éxito comercial exige como una herramienta fundamental, impide una buena atención profesional y es la causa principal por la cual la “Atención Farmacéutica” no ha logrado aún prosperar. La llamada “integración vertical,” entendimiento ilícito entre productores y comerciantes para favorecer la venta de unos productos pactados y negar la de otros ajenos, desvirtúa gravemente la definición de farmacia, y abre paso a la intercambialidad, que mientras no tengamos bioequivalencias acreditadas, constituye un riesgo adicional.

Todo ello, desgraciadamente, al amparo de la falta de “cultura del medicamento”que observamos en Chile. La superación de este déficit cultural sería una gran barrera de protección sanitaria. La situación farmacéutica que vivimos no nos gusta y nos preocupa. Quizás debemos asumir alguna culpa, pero la venta de medicamentos en ferias, buses y almacenes de barrio, revela una falta de vigilancia sanitaria y policial. Por cierto que el panorama no es satisfactorio, pero ello no faculta decir que los almacenes farmacéuticos no agravarían la situación. La respuesta es: lo malo no faculta propiciar lo peor.

Es tan brutal la falta de respeto al medicamento que implica la decisión del Minsal, que hace pensar que en definitiva no prosperará. Nuestra movilización ha conseguido por ahora congelar la situación e instalar una mesa de diálogo Ministerio-Colegio. Estamos a la espera de alguna proposición que puede ser una “moneda de cambio” que no aceptamos: la salida de medicamentos a las “góndolas”. Los más altos tribunales de justicia, hace cuatro años, rechazaron unánimemente esa pretensión.

Con una visión optimista debemos convertir esta situación en una buena coyuntura para revindicar nuestra noble y digna profesión. Debemos cerrar filas en torno a nuestro colegio y luchar sin claudicaciones ante la adversidad y la incomprensión. Queremos un gremio unido y solidario; al mismo tiempo, pujante, altivo y presente.

jueves, 10 de abril de 2008

Almacenes Farmacéuticos: Un atentado contra la salud Pública

Por Dr. QF Juan Pablo Morales

Indignación ha suscitado en el medio farmacéutico chileno la posibilidad que ha planteado como iniciativa el Ministerio de Salud de liberalizar el funcionamiento de los llamados almacenes farmacéuticos. (Video nota de teletrece canal13.cl)





Es un atentado a la salud pública y claramente el Ministerio de Salud ha cedido frente las presiones de grandes grupos económicos como los supermercados y laboratorios farmacéuticos , basadas en simples anhelos economicistas y neoliberales que solo pretenden aumentar aún más el consumo irracional de medicamentos que realiza la población actualmente en Chile. De una forma verdaderamente aberrante eliminando la última barrera sanitaria entre el consumidor y el medicamento; el Químico Farmacéutico, y poniendo en su lugar a una persona sin formación profesional universitaria.


Se esgrimen muchas razones y posibles beneficios de esta medida sin embargo, hay que ser francos y claros, aquí los únicos beneficiados serán los grandes laboratorios productores de medicamentos, las grandes cadenas de supermercados que ahora podran vender antibióticos, antidepresivos, antiepilépticos y de un cuanto hay al lado del pasillo de los fideos sin ningun control, aumentando a costa de la salud pública y frente a la renuncia del estado a su papel de garante de la Salud de todos los chilenos.

¿Como es posible que el mismísimo ministerio de Salud a traves de la jefa de políticas públicas promueva una medida como esta?. En verdad es extraño muy extraño por no decir oscuro. Y para apoyar esta tesis sólo falta sopesar sus argumentos.

En primer lugar, Elia Molina, Jefa de Políticas Públicas del Ministerio de Salud, explicó que éstos se instalarán "en cualquier localidad donde por razones equis no existan farmacias o simplemente haya una necesidad poblacional de tener ciertos medicamentos básicos, no aquellos que sean de receta retenida".

Si hacemos un analisis de sus declaraciones podremos descubrir que el grado de desconocimiento es tremendo y que en verdad lo que se esconde aqui es una búsqueda mediocre de excusas para amparar los intereses económicos de los grupos mencionados anteriormente. Lo que se está haciendo es derogar precisamente una normativa que se dirigía a asegurar que en los lugares sin cobertura se instalaran almacenes farmacéuticos bajo una normativa clara.

Se suma a lo anterior que en Chile ya hay cerca de 2000 farmacias lo que da una cobertura bastante razonable por habitante (aunque no suficiente) por lo que la necesidad de contar con nuevos lugares donde se expendan medicamentos no es tan urgente como lo señala la Jefa de políticas públicas del MINSAL.

Por otro lado y de forma grave, y con una liviandad tremenda se afirma que solo "habrán medicamentos básicos no aquellos que sean con receta retenida". Esta afirmación demuestra una ignorancia tremenda de esa funcionaria pública, debido a que los medicamentos que se encuentran en la condición de venta de receta retenida son mínimos y solo corresponden a medicamentos clasificados como psicotrópicos (Alprazolam, Clonazepam, Diazepam etc). Entre los mediamentos que quedarían a libre disposición en un escenario posible como un supermercado se encontrarían entonces a modo de ejemplo: Medicamentos antidepresivos como Fluoxetina, Amitriptilina, etc, Relajantes Musculares como la Ciclobenzaprina, la Clormezanona entre otros, Antiepilepticos, Antipsicóticos, CORTICOIDES, ANTIBIÓTICOS (y de todos los tipos), lo que significaría una catástrofe sanitaria de proporciones debido a que sería como comprar un paquete de galletas o una lechuga sin ningún control.

¿Quien asumirá el costo en Salud que producirá por ejemplo un aumento a la resistencia de antibióticos por un uso irracional o lo que puede producir por ejemplo el abuso de medicamentos como Corticoides o antiinflamatorios no esteroidales?

¿Acaso esta el estado y específicamente el ministerio de Salud preparado para asumir con recursos lo que puede significar una automedicación y consumo irracional de medicamentos aún mayor al que ya tenemos en Chile bajo el actual modelo?.

Espero que el MINSAL tenga una buena respuesta y una que vaya más alla de los posibles beneficios económicos personales y partidistas que puedan haber percibido por tramitar este viejo anhelo de los laboratorios farmacéuticos y de las cadenas de supermercados.

Necesidad de regulación del mercado de Farmacias en Chile, ahi es donde se debe actúar.

Antes de la apertura al neoliberalismo piloto que realizó la dictadura militar a mediados de los años 80, existía otra regulación de las farmacias en Chile y que es el modelo que impera actualmente en muchos países europeos como España, Bélgica e Italia por solo nombrar algunos. A modo de ejemplo por solo nombrar algunas normas, se establecía que las farmacias solo podían instalarse en un radio de 400 mts de separación entre una y otra, lo que permitía un crecimiento armónico y aseguramiento de cobertura a la población.

Actualmente solo basta darse una vuelta por el gran Santiago y observar que en una esquina concurrida podemos encontrar 4 farmacias una al frente de la otra, principalmente de cadena. ¿Es esto racional? claramente, no. Y tampoco asegura una cobertura a todos los sectores de la población.

Bingo!, ahi si que estamos de acuerdo y que si existe un problema de cobertura, es producto de que se ha dejado el mercado de expendio de medicamentos al libre albedrío y sujeto a la supuesta regulación que otorga el mercado bajo la concepción neoliberal. Sin embargo podemos darnos cuenta que las farmacias se instalan actualemente en donde les es conveniente y no donde se les necesita. De ahi claramente estamos de acuerdo de que hay un gran problema y es aquí donde es necesario comenzar a regular. De hecho la antigua normativa que ha sido derogada recientemente por el MINSAL, apuntaba a eso a que precisamente en esos lugares se instalaran almacenes farmacéuticos.

Ahora con la derogación de esa circular los almacenes farmacéuticos se instalarán en los supermercados, en la misma esquina donde hay una farmacia, por tanto no se cumple el fin último de mejorar la cobertura sino que al contrario aumentará aún más la desigualdad de distribución no estableciendo que estos almacenes deben instalarse donde -bajo criterios objetvos- sean necesarios. Peor aún se pretende desproteger a la población de la seguridad y su derecho de contar a su alcance con un profesional Químico Farmacéutico como responsable de la dispensación de medicamentos.

Por tanto queda demostrado que los grandes argumentos que esgrime el Ministerio de Salud en verdad sólo son un verdadero engaño que se esconde bajo una falsa intención de dar cobertura a todos los sectores de la población de acceso a medicamentos, pero sin embargo como podemos observar esta medida no esta dirigida hacia eso , sino a permitir que poderes económicos sigan enriqueciéndose a costa de la salud de la población e incurriendo en menores costos operativos al no ser necesario que cuenten con profesionales en los lugares de venta.

Noticias relacionadas aparecidas en prensa nacional:

http://www.radiopolar.com/noticia.php?id_not=17784

http://www.df.cl/portal/content/df/ediciones/20080410/cont_2849.html

http://www.terra.cl/noticias/index.cfm?id_cat=302&id_reg=951226

http://www.terra.cl/noticias/index.cfm?id_cat=302&id_reg=951226

http://noticias.123.cl/entel123/html/Tele13/Noticias/Chile/338162.html